Los diseñadores se suelen quejar de que no los involucran en las decisiones importantes y solo los llaman para pintar pantallas, una vez que las decisiones ya fueron tomadas.

Podemos espera que la organización «madure», que mágica (o milagrosamente) se «despierte» y se de cuenta del error que cometió todos estos años al ignorar al diseño, o podemos «evangelizar» todavía un poco más.

Pero la forma más rápida, efectiva, y realista de que esto cambie, es cambiando la manera en que los diseñadores entienden su rol, participan de las decisiones y demuestran el valor de su trabajo.

Cómo cambiar la percepción del Diseño

Si bien las acciones de los otros no están bajo el control directo del diseñador, sí está bajo su control construir las condiciones para que empiecen a cambiar. Acá vemos algunas:

Problema: No nos involucran en decisiones importantes.

Qué hacer: Ganarse un lugar mostrando que podemos aportar más allá de diseño: entender el problema no solo desde la experiencia y el usuario, sino también desde producto y negocio. Aportar criterio más allá de la interfaz.

Problema: Nos llaman cuando las decisiones ya están tomadas.

Qué hacer: Aportar valor en la definición del problema, no solo en la construcción de la solución. Conectar insights con decisiones concretas de producto y visibilizar riesgos, cuantificándolos.

Problema: Nos piden pantallas.

Qué hacer: No hablar de diseño en términos de diseño. Conectar las decisiones de diseño con problemas, resultados, métricas y objetivos de negocio, en lugar de centrarse en entregables o procesos.

Problema: Producto no entiende el valor del diseño.

Qué hacer: Dejar de “evangelizar” sobre el valor del diseño y demostrarlo. Mostrar qué cambió como consecuencia del trabajo de diseño y qué impacto tuvo sobre usuarios, producto y negocio.

Problema: No tenemos influencia en la estrategia.

Qué hacer: Entender aquello sobre lo que queremos influir. Conocer el modelo de negocio, la estrategia de producto, sus drivers y trade-offs para poder contribuir a esas conversaciones, en lugar de abordarlas exclusivamente desde la experiencia de usuario.

Problema: Nos tratan como ejecutores de requerimientos.

Qué hacer: Dejar de comportarse como ejecutores. No ejecutar pedidos sin entender objetivos, problema a resolver o resultados esperados. Entender cuantitativamente el problema antes de ejecutar una solución.

En definitiva, si los diseñadores se concentran únicamente en la experiencia, hablan solo de usuarios y usabilidad, se quedan en aspectos cualitativos sin cuantificar los problemas, no conectan insights de usuario con aspectos del producto o el negocio, y no conectan sus decisiones con impacto, es difícil que la organización lo vea como algo más que una función de ejecución.

La organización aprende qué esperar de diseño a partir del valor que diseño demuestra que puede aportar: si diseño comunica outputs, será gestionado como productor de outputs, si solo aporta a la solución, será convocado cuando llegue el momento de diseñarla, no de crearla.

Por eso, para que cambie el lugar que diseño ocupa en la organización, primero tiene que cambiar la manera en que los diseñadores ocupan ese lugar.

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